El Sáhara no se perdió por despiste: se administró como una mercancía colonial
Estos documentos vuelven a enseñar lo de siempre: cuando España habla del Sáhara como un asunto incómodo del pasado, está maquillando una descolonización chapucera y una cadena de intereses muy concreta. La población saharaui quedó fuera de la mesa mientras las potencias negociaban soberanía, recursos y estabilidad regional. Luego nos extraña que el conflicto siga abierto. El relato de la transición modélica también tiene arena debajo de la alfombra.
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